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sábado, 12 de enero de 2013

Reviviendo la historia más grande de supervivencia jamás realizada

Fuente Nauta 360

Reviviendo la historia más grande de supervivencia jamás realizada


En 1914 zarpó la expedición polar más ambiciosa de todos los tiempos, la Imperial Transantártica de sir Ernest Shackleton. El objetivo era completar 1.800 millas entre el mar de Weddell y el Polo Sur, cuando la mitad del recorrido aún no había sido explorado. El proyecto estuvo repleto de adversidades y la tripulación protagonizó la que fue considerada la historia más grande de supervivencia jamás realizada. Ahora, cinco británicos y un australiano emulan aquella aventura extrema con los mismos medios que se emplearon hace casi un siglo.

1914, un azaroso periplo

El 'Endurance', atrapado en el hielo.
El 'Endurance', atrapado en el hielo.
Apenas dos años después de la'conquista' del Polo Sur, elEndurance, la embarcación que debía surcar el gélido mar Wedder quedó atrapada por el hielo hasta que acabó hundiéndose. Shackleton se resistió a perecer en aquel inhóspito lugar ydurante cinco largos meses él y su equipo fueron avanzando en trineos y acampando en témpanos de hielo, implorando que la deriva les llevara a tierra. En total, recorrieron más de 500 kilómetros.
Cuando una de las banquisas acabó quebrándose, la expedición se vio obligada a subir en tres pequeños botes salvavidas, donde navegaron durante días hasta llegar a isla Elefante. Viendo que allí, donde sólo habitaban pingüinos y elefantes marinos, iba a resultar complicado mantenerse con vida, el explorador angloirlandés decidió salir a por ayuda.
El bote 'James Caid', zarpando.
El bote 'James Caid', zarpando.
Escogió a cinco tripulantes y en el pequeño bote James Cairdnavegaron durante 17 días en un mar durísimo hasta lograr llegar a tierra firme. Una vez desembarcados en las islas Georgia del Sur, el líder de la exploración y uno de sus hombresaún tuvieron que coronar montañas de más de 1.000 metros de altura y desplazarse 35 kilómetros hasta alcanzar una base ballenera. Shackleton regresaba a la isla Elefante a bordo de un remolcador chileno para recoger a sus hombres. Había logrado salvar la vida de toda la expedición.

2013, emulando el doble viaje

En 2008, la nieta del explorador reconvertido en héroe, Alexandra Shackleton, contactó con el aventurero, científico y escritor Tim Jarvis. Le propuso imitar parte de aquel histórico viaje para homenajear a su abuelo,un proyecto que hasta la fecha nadie se había atrevido a ponerlo en marcha. Jarvis no se lo pensó dos veces. Nacía así el Shackleton Epic Expedition.
El 'Alexandra Schackleton'.
El 'Alexandra Schackleton'.
Barco, herramientas de navegación, ropa, alimentos (incluyendo 14 kilos de lingotes de carne y aceite de hígado de bacalao)... Todo es una reproducción exacta del periplo que sufrió Ernest Shackleton durante las 800 millas que navegó en bote en busca de las islas de Georgia del Sur. Sólo hay una excepción: un botiquín médico de urgencias y una radio que sólo serán usado en caso de emergencia. Otro barco filmará las evoluciones de la Shackleton Epic Expedition y servirá de plataforma de comunicación y seguridad.
Bautizado como Alexandra Shackletonlos 6,9 metros de eslora del bote son una réplica exacta del 'James Caird'. Una miniatura para hacer frente a las arduas condiciones meteorológicas de la Antártida. Tras la travesía, Travis completará la marcha que Ernest Shackleton realizó entre gélidas montañas.
El inicio de esta aventura está previsto para el 20 de enero y, si se cumple el guión, llegarán a la antigua base ballenera a finales de febrero. Para terminar este peculiar homenaje, la expedición visitará la tumba de Shackleton en Georgia del Sur, donde su viuda decidió que se quedara el cuerpo de uno de los grandes exploradores de todos los tiempos.

domingo, 7 de octubre de 2012

Shackleton, 1 Siglo

Fuente: elcorreo.com

En 2013 se cumplirá un siglo de la aparición de un sorprendente anuncio en la prensa británica. «Se buscan hombres para viaje arriesgado. Poco sueldo, mucho frío. Largos meses de oscuridad total, peligro constante, regreso a salvo dudoso. Honor y reconocimiento en caso de éxito». La leyenda atribuye estas palabras a sir Ernest Shackelton, el explorador que se propuso cruzar la Antártida de un extremo a otro tras haber fracasado dos veces en el intento de llegar al Polo sur, empresa en la que se adelantó el noruego Roald Amundsen.
Fue la última de las grandes expediciones polares y llevó siete largos meses de preparativos. Pese a los sacrificios que prometió, Shackelton recibió cinco mil solicitudes. Le contestaron simples marineros y científicos de la Universidad de Cambridge, hombres que sabían a lo que se exponían al enrolarse en el 'Endurance' (Resistencia), un bergantín fletado para el viaje, cuyo nombre fue elegido por el lema de la familia de Shackelton: 'Fortitudine Vincimus' (venceremos gracias a la resistencia). 'Chippy' McNish, que figuraba entre los 27 tripulantes del barco, confesó a sus parientes: «Quizá no vuelva».
Faltó poco para que sus temores se cumplieran. Los hombres de Shackelton, que zarparon el 8 agosto de 1914, recién empezada la I Guerra Mundial, no llegaron a pisar la Antártida porque el 'Endurance' quedó atrapado en la banquisa del mar de Weddell. La lucha contra el frío, la rutina, la disciplina y la destrucción inexorable del barco fueron inmortalizadas por el fotógrafo de la expedición, Frank Hurley. El bergantín, la tripulación y los perros de tiro permanecieron a la deriva durante meses, sin comunicación con el exterior, arrastrados por una placa de hielo flotante que los condujo hasta la isla Elefante. Era un lugar inhóspito alejado de las rutas de navegación, donde nadie los buscaría, y menos cuando la guerra estaba en su apogeo en Europa.
Veinte meses después de la partida, en abril de 1916, Shackelton tomó una decisión. Escogió cinco hombres y con un bote de 6,85 metros, el 'James Caird', zarpó hasta las Georgias del Sur, una travesía imposible por el encrespado Atlántico sur. Los otros 21 expedicionarios lanzaron tres hurras cuando la embarcación, una simple patera, se alejaba en el horizonte. Algunos hombres rompieron a llorar, pero Frank Wild, jefe del grupo hasta el regreso de Shackelton, ordenó de inmediato el retorno al trabajo para mantener la moral.
El 'James Caird' necesitaba un milagro, pero llegó a su destino con una brújula y una tela atada a un palo para señalar la dirección del viento. Tras dieciséis días de navegación, Shackelton y sus acompañantes tomaron tierra en una playa de la isla San Pedro que llamaron 'Peggotty Camp', en alusión a la vivienda flotante de Peggoty, de la novela 'David Copperfield', de Charles Dickens. Luego cruzaron la isla para llegar a la estación ballenera de Stromness, donde el ‘Endurance’ había hecho escala durante el viaje de ida. Fueron los primeros que lo consiguieron, sin mapas, superando glaciares y montañas.
«Dígame, ¿cuándo se acabó la guerra?», preguntó Shackelton al administrador noruego que le recibió en Stromness. La contestación fue decepcionante: «La guerra no ha acabado. Hay millones de muertos. Europa está loca. El mundo está loco». Cuando se ducharon y afeitaron, los agotados tripulantes del ‘Endurance’ casi no se reconocían. Los balleneros escandinavos, hombres duros impresionados por la hazaña del ‘James Caird’, los homenajearon en el club de la estación, una sala que «estaba azul y brumosa por el humo de cigarrillos», escribió Shackelton.
A los tres días, el explorador zarpó hacia la isla Elefante en el barco 'Southern Sky'. Sin embargo, no superó la barrera de hielo y tuvo que dar media vuelta. El Gobierno británico no podía ayudarle, ya que estaba absorbido por la guerra, así que Shackelton alquiló una goleta en Puerto Stanley. Sus nuevos intentos también fueron infructuosos, pero no se rindió. El 25 de agosto de 1916 reemprendió la travesía en un remolcador chileno con casco de acero que pudo avistar la isla Elefante. «Lo he conseguido», escribió Shackelton a su esposa cuanto regresó a Puerto Stanley con el equipo del ‘Endurance’ sano y salvo. «Maldito Ministerio de Marina... No se ha perdido ni una vida y hemos pasado por el infierno».

lunes, 27 de agosto de 2007

Ernest henry Shackleton


Sir Ernest Henry Shackleton (15 de febrero de 1874 – 5 de enero de 1922) fue un explorador anglo-irlandés, principalmente recordado por su expedición a la Antártida de 1914–1916 en el barco Endurance. Anuncio de prensa. (Inlgés)
"Men wanted for hazardous journey. Low wages, bitter cold, long hours of complete darkness. Safe return doubtful. Honour and recognition in event of success."
(Se buscan hombres para peligroso viaje. Salario reducido. Cerveza amarga fría. Largos meses de completa oscuridad. Constante peligro. Dudoso regreso sano y salvo. En caso de éxito, honor y reconocimiento)
Nació el 15 de febrero de 1874, de una familia Anglo-Irlandesa, en Kilkee House, cerca de Athy, en el Condado de Kildare en Irlanda. Falleció el 5 de enero de 1922 en la isla de Georgia del Sur.
Expediciones Antárticas y Bibliografía